Autobiografía
Mi nombre es Màxim Styven.
Nací en 1983, pero prefiero decir que nací de verdad el día que dejé de pedir permiso para desear.
Actualmente estoy casado, pero siempre he vivido entre dos mundos: el hombre discreto que camina por la calle como cualquier otro, y el hombre que tiembla de ganas cuando una piel desconocida roza la suya.
La mayoría de la gente no podría imaginar quién soy cuando se apagan las luces. Y eso me encanta. Porque yo podría ser el tipo que te cruzas en el ascensor, el que pide un café detrás de ti, o, literalmente, tu vecino.
Y nunca sabrías las cosas que he hecho… ni las que podría hacerte. Durante años intenté encajar en moldes que no eran míos. Fui monógamo porque tocaba, fiel por inercia, reprimido por costumbre. Hasta que, poco a poco, la vida se encargó de desordenarme. Y qué suerte tuve: porque del caos nació este hombre que escribe.
Este hombre que siente. Este hombre que folla sin pedir disculpas. Me he acostado con mujeres toda mi vida. Más de las que puedo contar y menos de las que quisiera repetir. Siempre pensé que mi brújula apuntaba solo hacia ellas… hasta que descubrí que el deseo es mucho más amplio que cualquier etiqueta.
Mi bisexualidad no apareció de la nada; simplemente alcé la mano un día y dije: ya no voy a mentirle a mi cuerpo. Ese día me follaron por primera vez mientras la mujer que amaba me miraba masturbarse. Y lejos de confundirme, algo en mí se encendió. Algo honesto. Algo real. Algo mío. No soy actor porno. No soy modelo. No soy un personaje inventado. Soy un hombre de verdad, con una vida normal, que decidió convertir su intimidad —la más cruda, la más sucia, la más hermosa— en relatos, imágenes y experiencias.
Hedonista.
Liberal.
Naturista.
Bisexual sin complejos.
Storyteller de cama y piel.
Escribo porque me ayuda a entender lo que siento. Filmo porque me excita verme desde afuera. Comparto porque sé que hay gente como yo: personas que desean más de lo que se atreven a decir en voz alta. En mis relatos cuento todo lo que la mayoría esconde: tríos, voyeurismo, cuckolding, encuentros casuales, amantes mayores, mujeres casadas, hombres que me han hecho vibrar, parejas abiertas, libertinaje elegante y experiencias que me cambiaron la vida.
No exagero. No invento. Solo cuento lo que pasa cuando dejas de tener miedo. Creo profundamente en el placer como forma de libertad. Creo en la ternura después del sexo. Creo en la complicidad entre adultos. Y creo en la belleza de follar sin culpa, con curiosidad y con honestidad brutal.
No busco convencer a nadie de nada. No soy un gurú sexual ni pretendo serlo. Solo soy un hombre que decidió vivir sin vergüenza, y que invita a otros a disfrutar, mirar, leer y fantasear conmigo.
Este soy yo: Màxim Styven. Podría ser cualquiera, pero soy exactamente quien quiero ser. Y cuando cierres esta página, cuando apagues la luz, cuando pienses que nadie te mira, quizás sientas esa punzada entre las piernas que te recuerda algo simple: podría ser yo quien te haga gemir.
